Después de mucho tiempo vuelvo a escribir en el blog. Lo hago tras recibir un correo electrónico de una persona que se sentía aludida por uno de los comentarios que se recogían en esta web. En su texto, que me ha llegado a través de los comentarios, me indicaba lo siguiente de forma textual "las informaciones hay que contrastarlas" y me pedía que retirará el comentario en cuestión.
Lógicamente entiendo su situación y he accedido a ello, aunque a raíz de eso me he planteado algunas cuestiones. ¿Hasta donde llega la libertad de expresión en los blog? ¿Cómo diferenciamos una opinión propia, nuestra, firmada por uno mismo de un comentario anónimo? ¿Qué puede hacer la justicia en un asunto de tales características?
En mi caso tengo puesto la moderación de comentarios pero ¿qué pasa en los blogs en lo que se vierten centenares de comentarios de forma libre sin restricciones algunas? ¿y en los millones de foros repartidos por toda la red en la que decenas y decenas de casos ofensivos hacia terceras personas?
En realidad las respuestas no las tengo muy claras. Como le he indicado a esta persona por correo electrónico los comentarios que únicamente elimino o filtro son los evidencian un claro mensaje violento y que se suele detectar en las primeras líneas del texto.
Desde aquí, y al igual que he hecho en privado, pido disculpas a esta persona aunque su caso me ha hecho reflexionar sobre el mundo de internet, los blogs y la llamada ¿o cada vez más mal llamada? libertad de expresión.
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2 comentarios:
La libertad de expresión siempre me ha parecido una utopía. Como periodista para mí es una máxima pero siempre y cuando no se caiga en la difamación, en el insulto, etc. Sin embargo, en la era de Internet en la que estamos (y que tiene sus cosas buenas y sus cosas malas) es incontrolable.
Yo tengo un blog, no tengo la moderación de comentarios y lo que está claro es que uno no es responsable de las opiniones vertidas por gente que seguramente ni conocemos.
La Red es una telaraña inmensa y creo que has hecho bien, por propia ética personal, en eliminar ese comentario ofensivo hacia cierta persona. Pero esa persona que te ha enviado un mail no te puede hacer responsable ni intentar amedrentarte.
Sigue escribiendo y sigue creyendo en la libertad de expresión. La ética es la que uno se marca y lamentablemente tanto el que insulta como el insultado que se rebela insultando son iguales de reprochables. Internet, en ese sentido, es un bodrio.
Los comentarios a las informaciones y/o entradas firmadas de un blog, que insultan amparadas en el anonimato, son uno de los grandes problemas de la información 2.0.
Donde trabajo, el debate a este respecto es constante: Mi postura (que probablemente está lejos de lo adecuado) es no permitir de modo tajante la más mínima falta de respeto sin una identificación. Tu blog es como tu casa y nadie a quien invites a él debe poner los pies encima de la mesa si tú no quieres (o insultar a nadie, me da lo mismo). Las opiniones contrarias enriquecen, pero los insultos empobrecen. No todo vale.
Aunque tampoco se pueden juzgar hechos propios del siglo XXI con leyes del siglo XX. Igual ahí radica otro de los problemas.
La reflexión es larga, sin duda...
UN abrazo.
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