lunes, 18 de agosto de 2008

Chispa y Sara

Chispa y Sara. Así se llaman los dos perros de mi gran vecina. Es algo diferente a todo lo que uno se puede imaginar. Sus ladridos no son ladridos, son sonidos que entran en el cuerpo humano y no lo abandonan hasta que han retumbado en todos los órganos.

Pero claro, son perros y lo normal es que emitan este tipo de ruidos...de vez en cuando. Su dueña, la gran Mari Carmen, argumenta la primera parte de la afirmación anterior y se olvida de la segunda. El 'de vez en cuando' para ella no tiene valor. A la una de la mañana sus perros ladran y a las siete y media lo vuelven a hacer. Si ellos quieren dormir seis horas, los demas tenemos que dormir seis horas. Su dueña, la gran Mari Carmen, dice que ella tiene que tomar pastillas para poder conciliar el sueño por culpa de los perros, pero es que claro, ella dice que son perros, y que ¡NO SE PUEDE HACER NADA!.

En resumen, que estoy de vacaciones y por culpa de Chipa y, sobre todo, Sara, descansar descansar, no he descansado mucho. ¿Cúal puede ser la solución? Una vecina va a a denunciar, supongo que habrá medidas intermedias. Aaaaadios.

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