Después de mucho tiempo vuelvo a escribir en el blog. Lo hago tras recibir un correo electrónico de una persona que se sentía aludida por uno de los comentarios que se recogían en esta web. En su texto, que me ha llegado a través de los comentarios, me indicaba lo siguiente de forma textual "las informaciones hay que contrastarlas" y me pedía que retirará el comentario en cuestión.
Lógicamente entiendo su situación y he accedido a ello, aunque a raíz de eso me he planteado algunas cuestiones. ¿Hasta donde llega la libertad de expresión en los blog? ¿Cómo diferenciamos una opinión propia, nuestra, firmada por uno mismo de un comentario anónimo? ¿Qué puede hacer la justicia en un asunto de tales características?
En mi caso tengo puesto la moderación de comentarios pero ¿qué pasa en los blogs en lo que se vierten centenares de comentarios de forma libre sin restricciones algunas? ¿y en los millones de foros repartidos por toda la red en la que decenas y decenas de casos ofensivos hacia terceras personas?
En realidad las respuestas no las tengo muy claras. Como le he indicado a esta persona por correo electrónico los comentarios que únicamente elimino o filtro son los evidencian un claro mensaje violento y que se suele detectar en las primeras líneas del texto.
Desde aquí, y al igual que he hecho en privado, pido disculpas a esta persona aunque su caso me ha hecho reflexionar sobre el mundo de internet, los blogs y la llamada ¿o cada vez más mal llamada? libertad de expresión.
domingo, 6 de julio de 2008
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